y así poco a poco me fui estrellando
contra todos los muros que me acechaban…
y pienso que ya nunca es posible retroceder lo andado,
cuando tu me miras y dices:
¿qué es lo qué te ha pasado?...
..................................................
pero sin embargo tu confías en mí
porque varias veces te tendí mi mano.
Hacia imaginarias sendas de luz enfoco mi llanto
porque de nada vale el quererte tanto,
si en mi vida y mi muerte también te engaño,
no siendo la persona de suerte que tú has soñado.
Me estimas me buscas…
siempre tan perdido
y siempre entre la gente...
dices que me aprecias
y no es suficiente:
Aspiré a lo más alto, de volar sin freno
sin cortar el aire,
mientras me arrastro a tientas
pisando los fangos
bajo las estrellas y todos los astros
que me desdeñaron
arrojándome al hondo del impune fracaso
de tenerte cerca
...sin poder tocarte...
Me castigo calculando y dosificando
las miradas dulces y las sonrisas tensas,
las palabras graves y los silencios intensos
intercalando cuentos ajenos a lo nuestro,
pensando al tiempo
en cuáles podrían ser tus pensamientos
y en la posibilidad de que descubrieses los propios,
pronto me sonrojo.
Sin querer queriendo..., espero respuestas,...
coincidencias mutuas, que rompan esquemas
y me paso la vida arreglando tretas,
tratando en vano de cerrar las brechas,
inventando perennes futuros
en latentes y obtusos instantes
que derrochan mis ánimos
y me convierten en el extraño que tienes enfrente
y al que sutilmente has hecho todo el daño.
Por hacerte el vago,
mis últimos cartuchos se van agotando
y sintiéndolo mucho ya no te hago caso,
congelo de una vez
el contenido de mis deseos cautivos y rebosantes,
porque ya pasado el plazo
de condenar inciertos, desesperados y confundidos fuegos
de flechas y bengalas
sin motivo y sin abrazo,
solo quedo protegido por el discreto misterio
de abandonado y desvalido halo,
al que últimamente y sin remedio
me estoy acostumbrando...









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